Sus virtudes se pueden contar con los dedos de una mano, pero el resultado ‘en piel’ se quintuplica porque potencia los ingredientes que apliques después. ¡Es un auténtico catalizador de activos!

Descubre todas las propiedades de este paso básico -a menudo injustamente olvidado- y comienza a sacarle el máximo partido: tu piel te lo agradecerá.

1. Equilibra la piel: Visualiza tu rutina de belleza en forma de capas. Tras la limpieza, y antes del serum o la crema, es donde tiene sentido aplicar el tónico. La razón es que su principal objetivo es, precisamente, equilibrar la piel después del ‘trasiego’ de la limpieza. “Acabas de arrastrar la suciedad e impurezas con un producto con tensioactivos”. Por suave y delicado que sea tu limpiador, y muchas fórmulas actuales pueden presumir de ello sin perder eficacia, no deja de ser una pequeña ‘agresión’, por lo que es preciso que devuelvas el pH de la piel a su punto ideal. Además, el tónico remata la operación limpieza eliminando cualquier resto de producto que haya quedado sobre tu rostro.

2. Trata la piel: Existe un tónico para cada tipo de piel, ya sea sensible o reactiva, seca, mixta, grasa, madura, joven… Al ser un must, “da respuesta a cada tipología y consigue que el cutis se calme, refresque y alise”, aclara Claudia.

3. Colabora con el resto de productos: Imagina que tienes los poros abiertos, líneas de expresión, sequedad o cualquier otra situación cutánea que te preocupe. No todo el mérito de la mejoría que experimentes es de tu crema con tratamiento específico: sin el tónico no sería posible porque facilita la absorción de los activos.

                                                                                    

4. Aumenta el riego sanguíneo: Mejora el riego de la zona donde lo apliques, lo que se traduce en una piel acondicionada y con un aspecto fresco y vivaz. ¿Un tip de aplicación para potenciar al máximo sus propiedades? Olvidarse del algodón y aplicarlo directamente con las manos, a toques o ligeros pellizcos, y con la cabeza agachada. Rostro despejado al instante.

5. Hidrata, revitaliza, ilumina, reafirma y previene la flacidez: Hay fórmulas versátiles ‘para todos los públicos’ y otras específicas (por ejemplo, para la piel grasa), pero todos aportan antioxidantes e hidratan la piel. Además, el tónico favorece la elasticidad y previene la flacidez. 

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